Saltar al contenido

¿Por qué ideamos distopías y no utopías?

    «Lazo de unión», M.C. Escher, 1956

    Cuando no entendemos qué ocurre a nuestro alrededor porque todo es tremendamente incierto, acudimos al arte (a la pintura, al cine… y, sobre todo, a la literatura) para crear escenarios distópicos. Así tenemos distopías imprescindibles como “Un mundo feliz”, “Fahrenheit 451” o “1984” que mantienen la vigencia y adquieren la categoría de clásicas; lo cual da que pensar, porque “distopía” significa “mal lugar”.

    Las hay focalizadas en los avances tecnológicos, como la archiconocida serie “Black Mirror”; otras en el patriarcado y el feminismo, como “El cuento de la criada” o en apocalipsis climáticas como “¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!”. Estas son solo algunas entre una variedad enorme.

    Las distopías mezclan gran cantidad de subgéneros y son un ejemplo de cómo el arte -sí, sí, el arte- nos ayuda a pensar y a pensarnos. Atractivas, inquietantes, son un excelente soporte para un ejercicio potente de pensamiento pues plantean la hipótesis de nuestras posibles decisiones y actitudes y valoran las consecuencias de estas en forma de los peligros que acarrean. Son escenarios de descalabro que nos ponen al acecho y activan nuestra capacidad cuestionadora.

    Claro que también podemos imaginar utopías. De hecho, el nombre “Utopía”, que significa “buen lugar”, se debe a la obra homónima del humanista Tomás Moro. En ella ofrece la visión imaginaria de un Estado ejemplar, de una isla idílica en la que las gentes consiguen vivir en armonía. Pero Tomás Moro no crea “Utopía” porque todo era tremendamente incierto, sino porque todo era aplastantemente firme. Parte de un análisis muy crítico de la Inglaterra de su tiempo y su obra actúa como contraste a tales deficiencias e imperfecciones.

    Si la distopía activa el cuestionamiento por las consecuencias no deseadas, por las preocupaciones; la utopía parte del cuestionamiento para activar nuestras ocupaciones hacia un lugar justo deseable.

    ¿Cómo se llega más rápido y cómo se llega más lejos?

    ¿Por qué ideamos distopías y no utopías?

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies